Servicios al Huésped y MayordomíaAnfitrión de Villa y Curador de Experiencias Culturales
Hotel colonial de lujo boutique, Centro Histórico de la Ciudad de Oaxaca
Oaxaca
Mensual fijo + propina de servicio
Responsabilidades
- Atender un grupo asignado de suites o casitas en un hotel colonial boutique de Oaxaca: la intimidad de la propiedad significa que la relación de anfitrión es cercana y de múltiples capas — el anfitrión de villa es simultáneamente el punto de servicio, el guía cultural, el experto local y el solucionador de problemas para un pequeño número de huéspedes
- Curar experiencias culturales oaxaqueñas con conocimiento personal genuino: el taller de alebrijes en Arrazola frente al de San Martín Tilcajete (y por qué importan las diferencias), el palenque en Santiago Matatlán que la comunidad del mezcal respeta pero que aún no está saturado de grupos turísticos, el puesto de tlayudas en el Mercado 20 de Noviembre que ha sido administrado por la misma familia desde 1974 — el anfitrión que conoce estos detalles está brindando una experiencia de inmersión
- Gestionar la presentación de amenidades artesanales de la propiedad: los hoteles boutique oaxaqueños usan textiles zapotecos tejidos a mano como decoración de la habitación, recipientes de amenidades de cerámica de barro negro, incienso de copal de productores locales y productos botánicos oaxaqueños de cuidado personal — el anfitrión de villa presenta y mantiene estos elementos con conocimiento de las comunidades artesanas de las que provienen
- Coordinar experiencias gastronómicas para el viajero culinario: la cocina oaxaqueña es reconocida internacionalmente — la llegada entre 2023 y 2025 de restaurantes de clase mundial a la Ciudad de Oaxaca la ha convertido en un serio destino culinario — el anfitrión de villa cura recomendaciones de restaurantes con evaluaciones personales honestas y asiste con las reservaciones de los establecimientos que genuinamente se reservan con semanas de anticipación
- Gestionar el periodo del Día de Muertos: Oaxaca es el destino de Día de Muertos más célebre de México — el periodo del 1 y 2 de noviembre atrae a huéspedes internacionales que vienen específicamente por las celebraciones — el anfitrión de villa coordina el acceso a las velaciones comunitarias en los cementerios, las visitas a los mercados y las procesiones de los barrios de una manera respetuosa y auténtica
- Manejar experiencias especiales dentro de la suite: cata de mezcal entregada en la terraza por el sommelier de mezcal del hotel, taller de cata de chocolate con un chocolatero local, presentación privada de música de salsa o son jarocho en el patio
Requisitos
- Experiencia en servicio de hospitalidad; se prefiere experiencia en hotel boutique o como anfitrión de villa
- Bilingüe inglés y español; idealmente un idioma europeo para el mercado de turismo culinario europeo en Oaxaca
- Conocimiento personal profundo de las comunidades artesanas oaxaqueñas, la cultura culinaria y el calendario cultural
- Pasión genuina por la cultura oaxaqueña — la base de huéspedes en la Ciudad de Oaxaca es sofisticada y perceptiva; un anfitrión que carezca de conocimiento genuino será descubierto rápidamente
- Sensibilidad cultural para las visitas a la comunidad indígena zapoteca y los contextos ceremoniales
Prestaciones
- IMSS, aguinaldo, vacaciones pagadas + prima
- Comidas del personal (a menudo de la excelente cocina oaxaqueña del hotel)
- Propina de servicio del mercado internacional culturalmente motivado
- Integración en la comunidad artesana y culinaria oaxaqueña a través de las alianzas locales de la propiedad
- Desarrollo profesional en el destino de turismo cultural de más rápido crecimiento de México
Ambiente de trabajo
Anfitrión de villa y curador de experiencias culturales en un hotel colonial de lujo boutique de la Ciudad de Oaxaca. Servicio íntimo y personalizado para huéspedes internacionales culturalmente motivados que buscan acceso genuino a una de las tradiciones artesanas y culinarias más ricas de México.
Sobre el rol
El anfitrión de villa oaxaqueño que lleva a un huésped por el Mercado Benito Juárez un miércoles por la mañana — no como una actividad turística sino como una salida de compras funcional, deteniéndose en el vendedor de pasta de mole donde el anfitrión ha comprado ingredientes durante 10 años, explicando los siete moles por color, picor y ocasión — que al final le entrega al huésped una pequeña bolsa de chapulines tostados del vendedor que tiene la mejor proporción de sal y limón — acaba de impartir una educación cultural de 45 minutos que el huésped describirá en cada cena a la que asista durante los próximos dos años. El anfitrión no entregó un servicio. Compartió una tradición viva. Esa distinción es la cualidad específica que Oaxaca recompensa.
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